Om Tāre Tuttāre Ture Svāhā

Los días transitan en un extraño letargo, con las emociones a flor de piel, inundada, mientras me debato entre la ansiedad de que pasen rápido los días y la necesidad de detener el tiempo eternamente para evitar lo inevitable.
Una fría soledad me llena, esa soledad que me recuerda que solos venimos a este mundo, solos nos iremos y que los peores momentos de tu vida, esos que marcan el alma los viviremos solos también, porque aunque te rodee una familia, amigos, novio o admiradores..., nadie podrá alivianarte el alma cuando sólo quieres dormir en posición fetal.
Paso el día repitiendo frases en formato de mantras, como queriendo obligar “al cosmos” a confabularse en mi beneficio, sólo eso me queda, aferrarme a la fe de que “lo que uno pide con fuerzas... llega”, aún cuando el miedo de confirmar lo contrario me ahoga. El tiempo avanza y la vulnerabilidad también. EL 28 de Noviembre mi vida puede cambiar de manera drástica.... un cambio que podría ser dramático.
Quizás la Pao tiene razón, quizás sí soy adicta al dolor, a ese dolor del alma que hace la existencia más compleja, más peleada, más agonizante, más intensa, más necesitada, más sola.
Cada tanto reviso tus palabras queriendo encontrarme en ellas, pero parezco estar tan lejos de ellas....
2 Comments:
aquí somos muchas las adictas al dolor...qué se yo, empieza a convertirse en un arte esto de amargarse la vida
se me ha borrado la mitad del comentario.
...que un beso, de ánimo y de entendimiento.
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